¿Estas preparado para el matrimonio?

¿Haces bien casándote? ¿Necesitas saber algo antes de caminar hacia el altar? El Dr. Phil te aconseja que te hagas estas preguntas:

¿Por qué te casas?

Sé honesto/a y evalúa las razones detrás de tu compromiso. Escribe una lista de pros y contras sobre tu pareja y tu relación. Asegúrate de que no te casas para escapar de algo o evitar alguna cosa. ¿Siempre habías querido casarte? Si no estás muy entusiasmado con los preparativos de la boda como el cátering o el traje de novio/vestido de novia… ¡escucha a tu intuición!

¿Conoces y confías en tu pareja?

La mejor manera de predecir un futuro es viendo su pasado. Aprende de ello. ¿Cómo se comportó tu pareja en relaciones pasadas? ¿Cómo se ha comportado contigo hasta ahora? Fíjate también en sus padres. ¡Los niños aprenden lo que viven!

¿Has planeado un matrimonio o simplemente una boda?

Pastel, flores, cubertería… esto es muy emocionante pero sólo dura un día. El matrimonio es para toda la vida: no sólo quieres casarte, sino que quieres ser feliz durante el resto de tu vida. Pon el mismo tiempo que estás usando en planificar tu boda planificando tu matrimonio. Habla de antemano sobre todos los temas que deberéis tratar más tarde, como la educación de los hijos, la repartición del dinero, etc. Si no eres capaz de llegar a un acuerdo, no serás capaz de llevar un vida con esa persona.

¿Estás invirtiendo más de lo que puedes perder?

Mira el coste de tu relación: si tienes que renunciar a tus amigos, familia o universidad, el coste es demasiado alto. Si todo se desmorona, ¿te va a afectar emocionalmente? Es mejor estar solo y bien, que acompañado y mal.

¿Has identificado y comunicado tus necesidades y expectativas?

Conócete a ti mismo. ¡No puedes determinar si alguien es bueno para ti sin antes saber cuales son tus propias necesidades! No es ser egoísta tener metas dentro de una relación, sino que expresa tus expectativas y necesidades antes del matrimonio.

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